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TRES RIOS PARA UNA AVENTURA 2007



TRAVESÍA TRES RIOS PARA UNA AVENTURA - 26/8/07 AL 9/9/07

El viernes 24/8 a la noche partí en colectivo desde Paraná hacia la ciudad de Resistencia, mientras múltiples pensamientos abarrotaban mi mente: era la primera vez que haría una experiencia de remar casi dos semanas completas y se me juntaban los pensamientos de todo lo que vendría, como yo me lo imaginaba a través de los interminables relatos de quienes ya la habían hecho, la realidad de alejarme de mi familia por ese período y el no saber con que me encontraría, en referencia a los organizadores y participantes y si estaría a la altura de la experiencia remando el cambiante Bermejo.


El sábado llegué a la terminal y casi cruzando la calle, me encontré en la casa de Juan Cabrera, del equipo organizador y donde me encontré a los amigos de El Raigón, el famoso Patón Luna y Daniel Reyna que ya habían llegado.
La recepción de la Flia. Cabrera fue excepcional y muy rápidamente me sentí como en mi casa.
Comenzaron a llegar bolsos, kayaks embalados y sin embalar, mas gente y todos fueron ingresando en la amplia cocina – comedor de la familia. A la noche cenó un batallón y nos fuimos a dormir en las habitaciones superiores que gentilmente nos prestaron.
Ya el domingo a la mañana, día bastante nublado y ventoso, después de unos mates, cargamos los kayaks y todos los pertrechos en camión de gendarmería, la camioneta de Juan, los trailers y nos dirigimos en la combi hacia Villa Río Bermejito.
Hicimos un almuerzo de viaje, con sandwiches y gaseosas y por la tarde llegamos a la Villa, donde comenzamos a prepararnos para la partida del día siguiente.
Esa noche fuimos agasajados por el intendente del lugar con un asado (carne de vaca, chorizo, chivito y ensaladas varias) y con las canciones de Willy Franco, un muy buen imitador del cantante del grupo Los Iracundos. Ahí terminamos las presentaciones, participando gente de Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Santa Fe, Ushuaia y Entre Ríos.
Nos fuimos a dormir, algunos en las carpas y otros más haraganes, lo hicimos bajo el techo de lo que es una proveduria durante el verano.
El lunes amaneció un día espectacular, fresco, pero ni bien salió el sol comenzó a sentirse el aumento de la temperatura. Las charatas y los carayás comenzaron a dar su matinal concierto que nos acompañaría por el resto de la travesía. A las 9.30 hs después del desayuno, ya con todo preparado para la partida, tuvimos la arenga del Pato Camors (otro de los organizadores), las fotos de práctica y partimos con todo entusiasmo por el río Bermejito buscando su desembocadura en el Bermejo.
Es un río pintoresco, por momentos bastante angosto y con vegetación a ambos lados, barranca bastante elevada por lo que no era fácil bajar en cualquier lugar, cosa que luego se repetiría en todo el trayecto.
Ahí comenzamos a ver el sistema de pesca que tienen en esa zona, que es muy distinto del de otros lugares por la característica especial de esos ríos: la arena/tierra des sus orillas y fondo se “traga” todo lo que se apoya en ella, por lo que si un anzuelo se tira a fondo al rato no está más, esto obliga a los lugareños a utilizar la técnica del “pato” o “barrilete” que es un palo de unos dos metros o mas clavado en una orilla al cual en su extremo superior le atan un hilo que en su otro extremo tiene un elemento flotante con una aleta que hace las veces de una cometa en el agua. De este hilo tensado cuelgan las tanzas que quedan cercanas a la superficie del agua.
Esto si bien es una buena técnica para los pescadores se puede convertir en una trampa para los navegantes si están distraídos mirando la fauna y la flora, pero fuimos debidamente advertidos por los que conocían la zona por lo que no hubo que lamentar ningún problema en toda la travesía.
En el trayecto pudimos observar un cachiveo en desuso, la canoa hecha de tronco ahuecado que utilizaban los indígenas locales, días después encontraríamos otra que pude fotografiar.
Nos fuimos distanciando y nos adelantamos un poco y en un lugar pasamos por una parte donde se escuchaba un ruido muy fuerte, que no terminaba de distinguir si se trataba de una cascada o del motor de alguna embarcación grande, llegando luego a un lugar donde se tapió el Bermejito; ahí aprendimos otra particularidad: estos ríos van cambiando de año en año su recorrido, aumentando o disminuyendo su recorrido en kilómetros a veces.
Entonces los que iban últimos comenzaron, al ver que regresábamos, a tomar por el cauce nuevo, que estaba bastante disimulado entre la vegetación y que yo no había visto. Escuchamos gritos, carcajadas y yo no entendía que pasaba, hasta que ingresé y pude comprobar con bastante desesperación, que estaba en medio de cascadas, con un desnivel interesante de una longitud de unos 300 metros.. Era el ruido que había estado escuchando.
Cuando escuché que comentaban antes de salir que se habían hecho unos saltitos, dije que no pensaba pasarlos en kayak, que no quería demostrarme ni demostrar nada a nadie, pensaba pasarlos caminando por la orilla.
Observé como Miguel de Apóstoles, Misiones enfiló directamente hacia los saltos y como para terminar de humillarnos, los pasó parado en su pesada piragua.
Yo tomé en una derivación hacia la izquierda suponiendo que podría bajar, pero me encontré ya en medio de los saltos y no tuve nada que hacer: me dejé llevar tratando de hacer equilibrio, así que cuando quise pensar, ya estaba al final, con la alegría de no haberme dado vuelta y de haber hecho esa experiencia.
Estabamos frente a la desembocadura del Bermejito en el Bermejo, que se veía ya mucho mas ancho que el primero.
Hicimos mediodía en el Puente Lavalle, donde nos encontramos que había gente filmando de Argentinísima y Coqui de Formosa nos mostró lo que pasa si comenzamos a saltar en las arenas de la costa: todo se vuelve una ciénaga de fango, donde uno se va enterrando paulatinamente. Luego veríamos las consecuencias de esto para los animales que bajan a tomar agua: se quedan enterrados y si nadie los ve a tiempo, mueren enterrados mientras las bandadas de cuervos esperan con toda paciencia en los árboles cercanos, el momento del banquete. Son cosas de la naturaleza y la cadena alimentaria.....pero que provocan pena por el destino de los pobres animales.
Luego de un guiso reparador, partimos y comencé a aprender más características de río: había que esquivar troncos, empalizadas producto de las inundaciones y me quedé encallado en algunos arenales, lo que los experimentados festejaban como “derecho de piso” que debíamos pagar los novatos. Esto nos hizo aprender a observar la superficie del río, que delata los veriles que delimitan los arenales y a buscar por donde van las correntadas mas importantes, para esquivarlos y para optimizar el desplazamiento.
Llegamos al lugar donde acamparíamos, siempre difícil de encontrar ya que se debe buscar una superficie mas o menos plana y seca, cosa bastante escasa. Un paraje que llamaron Las Hormigas seguramente por algún incidente con estos insectos en travesías pasadas.
Ese primer día recorrimos solamente 35 Km. , remando unas 5 horas y media. Disfrutamos de una cena, charla y mates junto al fogón. Como algunos nos estábamos conociendo y otros se reencontraban después de mucho tiempo, había mucho por charlar.
El martes nos levantamos con otro día espectacular, totalmente despejado y el agua del río parecía hervir por el vapor matinal que había sobre la superficie, un espectáculo maravilloso.Luego de un mate cocido con pan, mi desayuno favorito (no se porque no lo hago en mi casa), nuevamente partimos.
Al mediodía paramos en un lugar bastante barroso, donde se compartió desde mates, ensaladas de cebolla con atún, berberechos, etc. hasta los clásicos guisos que no dejaban de cocinar nuestros amigos Formoseños.
Pasamos por unos lugares muy pintorescos, pero al ir en grupo y charlando la posible fauna a avistar no se hacía visible. Decidí que al día siguiente trataría de apresurar la salida para tratar en el silencio de sorprender algún animal o aves que abundan en la zona, a juzgar por las innumerables huellas que había en las orillas, desde tapires, chanchos, guasunchos y hasta de pumas.
Ese día pudimos ver carpinchos cruzando el río, chanchos del tipo que cría en las casas pero en estado salvaje y algunos tucanes.
Remamos 41.36 km. en 5 horas y 17 minutos e hicimos campamento en otro paraje que llamaron El Carpincho seguramente por haber avistado esta especie en el lugar.
Esa noche cenamos un estofado de carpincho que hizo Coqui de Formosa, una verdadera obra maestra culinaria.
Como había una luna llena tan grande, de tal manera que si uno se apartaba de la luz artificial, hacía que casi todo se viera como de día, aproveché a caminar por la orilla, ya que habíamos parado en un lugar donde había unos 700 metros o más de terreno firme. De paso me aparté de algún campamentista que gusta de escuchar música fuerte, cuando normalmente quien concurre a este tipo de travesías busca encontrarse con lo que es distinto de la ciudad: el silencio, el ruido de los pájaros, el viento en las ramas de los árboles, el correr del agua entre los palos.....una delicia.
Volví a descansar y el miércoles nuevamente amaneció un día como a pedido, ni una nube y con una suave brisa. Salimos luego de un desayuno esta vez con café con leche, con Alvar Sobral (de Ushuaia) muy temprano adelantándonos para tratar de ver algo de fauna: Encontramos una familia de carayás descansando tranquilamente en un árbol a la orilla y no se molestaron por nuestra observación y las fotos que le tomó Alvar.
Ese día pudimos observar mas monos, otros tucanes, unos botes que hacen los lugareños con tambores de 200 litros y luego de remar 21.30 km., remando casi tres horas, llegamos al club Pirá Yaguá, a pocos kilómetros de Pampa del Indio.
Allí nos ubicamos en un lugar alto, que si bien fue algo incómodo para subir, nos regaló una vista maravillosa. A pocos metros de allí estaba el club, donde pudimos darnos un baño, lavar ropa, ordenar un poco las cosas y descansar. Almorcé chupín que me invitaron Julio y Javier de Formosa, producto de la pesca que había hecho la noche anterior.
Hicimos un fuego a la tardecita, tomamos unos mates, compartimos una linda charla y escuchamos el llamado desde el club para el asado con que nos invitaron. Esta vez se presentó un grupo toba, que cantó folklore en ese idioma y en castellano, muy buen conjunto. En particular cantaron una canción al Bermejo que me hizo emocionar.
Luego de un excelente asado con batatas asadas y mandioca, acompañado por gaseosa y vino que habían traído desde Pampa del Indio, ¡¡¡con hielo!!!!, nos fuimos a descansar
El jueves amaneció un poco nublado, pero durante el día se despejó.
Luego de tomar unos mates, antes del desayuno, salí tratando de encontrar mas fauna para ver y fotografiar. Ese día vimos yacarés (vivos y muertos), nos cruzó para mi sorpresa una bandada de flamencos rosados: no sabía que los hubiera en esa zona, una belleza.
También vimos tucanes, monos, y los tuyuyú, que siguieron picoteando sin molestarse mientras pasamos observándolos. Paramos en un hermoso lugar que resultó ser la proximidad de un puesto rural, donde luego de un paseo luego de almorzar vi lo que creí que era un puma y corrí como loco a buscar la cámara llamando la atención de los que estaban a mi alrededor resultando ser un tremendo perro para mi decepción y para las cargadas de los que me siguieron. En ese lugar encontramos una yarará, la única serpiente que vi en la travesía.
Ese día recorrimos 46 km. durante casi seis horas llegando a la proximidad de la Estancia Las Lilas en una orilla y Est. San Simón en la otra.
Bajo una arboleda muy linda hicimos el fogón donde departimos, mates de por medio hasta la cena, pudiendo observar un cielo estrellado como pocas veces recuerdo haber visto, ya que el cielo estaba totalmente despejado, no hay ciudades cerca por lo tanto contaminación lumínica, polvo atmosférico y la luna aún no había salido.
Estaba como para tirarse en el pasto a mirarlo.
Luego de un reparador guiso, tomamos un café/té con los vecinos de carpa y nos fuimos a descansar.
El viernes amaneció otro día hermoso, un poco ventoso. Creo que es el día donde vimos los mas hermosos paisajes del río, fue tranquilo: remamos 32 Km. en unas 4 horas y llegamos a Presidencia Roca, donde nos agrupamos para entrar todos juntos. El día sábado no remaríamos por lo que había que subir los kayaks por una barranca de unos 10 metros, que los lugareños habían horadado haciendo un par de escaleras de tierra que facilitaron el acceso.
Subimos los kayaks con toda su carga luego de la remada, asi que solo queríamos descansar.
Hicimos las carpas en el camping municipal y nos dimos un baño reparador en las duchas, por fin ¡!! no necesitaríamos recurrir al jarrito a orillas del río.
El intendente del lugar nos recibió con chocolate, gaseosas y facturas.....después del cansancio del día fue una delicia.
Cenamos y nos acostamos, aprestándonos a descansar y disfrutar del sábado.
Temprano desayunamos y fui a conocer el pueblo, quería encontrar algún laverap, un cajero automático y algún ciber para pasar las fotos de la cámara a un pen drive y cargar mi MP4.......que iluso!!! no encontré nada de eso.
A cambio pude ver algunas referencias históricas, como el cuartel del Regimiento de Caballería 12 de Línea, durante la ocupación militar del Chaco y el casino de Oficiales que se situaba en el predio del camping donde estábamos.
En este punto finalizaron la travesía algunos y se incorporaron otros. En particular una funcionaria del Colorado remaría desde Roca hasta El Colorado junto a su marido en una piragua.
Ese día el almuerzo comenzó temprano. El “Profe”, un cordobés afincado hace mucho en el Chaco, precisamente en El Colorado, nuestro próximo destino, pescó y preparó sushi, asi que a eso de las 11 hs. empezamos a probarlo.
Al rato llegó una persona que había hecho anteriores travesías y este año no había podido, asi que trajo un tupper con tallarines caseros con tuco, asi que seguimos con él.
Luego Coqui hizo una “vaquita” para comprar algo para el asado y trajeron pescado (moncholo) para freír, para la parrilla (dorado y sábalo) y un chivo mas algunos chorizos.
Creo que eran mas de las 16 hs. cuando terminamos de almorzar, todo exquisito y uno no quiere perderse de probar nada.....
A la noche nos agasajó el intendente local con un asado también, asi que se pueden imaginar que día que pasamos.
Pero el domingo era un día de remada intensa, por lo que nos fuimos a dormir y nos levantamos a las 6 hs. para desarmar carpas, llevar todo hasta la orilla, cargar los botes y salir. Había comentarios dispares en cuanto a la distancia que debíamos recorrer hasta el Colorado, por lo que no debíamos demorarnos para que no nos tome de sorpresa la noche.
A las 7.30 hs salimos, esta vez ya no remando tan de paseo. Pero el paisaje ya no era tan interesante, parecía que siempre se pasaba por el mismo lugar. En dos oportunidades estuve a punto de dormirme remando, por lo que paré, me lavé la cara y me puse los auriculares y el MP4, a pesar de que no me gusta hacerlo pues prefiero escuchar los ruidos de la naturaleza, pero lo prefería a dormirme.
En un momento vimos una antena de la ciudad del Colorado y pensé ¡ya estamos!!! Para mi sorpresa nos comenzamos a alejar hasta que perdimos de vista todo. Luego comenzamos a ver las defensas, mas defensas, mas defensas, el puente y por fin el camping municipal.
Ese día recorrimos 73 km en unas 8 horas y media.
Ahí había bastante gente esperándonos, algunas cámaras de TV y algún reportero. La gente de la municipalidad que nos dio la bienvenida e indicaciones, informándonos que pondría gente a cuidar los kayaks para nuestra tranquilidad.
Luego de un baño refrescante (porque tampoco había agua caliente) pero reparador, armamos carpa y nos preparamos para otra recepción de los lugareños: un asado, con pollo al disco a la cerveza y a la sidra de manos de un experto asador amigo del Profe...
Excelente la calidez de la gente que nos acompañó y ni hablar del conjunto folklórico que nos deleitó primero con unas chacareras con violín y todo y después nos preguntaban que queríamos escuchar. Les pedí que tocaran Puerto Sánchez y me complacieron, me quedé escuchando los acordes de ese tema que habla de un lugar de mi ciudad en ese paraje del Chaco.......la verdad que estuvieron de diez!!!!
Al día siguiente, lunes, nuevamente tuvimos una jornada bastante larga: Salimos del Colorado rumbo a la Escuela La Aurora. Esta vez el paisaje fue también muy lindo, por la bruma el sol tanto al amanecer como al atardecer podía mirarse directamente y ver la vegetación a lo lejos esfumarse daba la sensación de que estabamos remando en el Amazonas.....genial.
Se levantó bastante viento y como es tan sinuoso el trayecto del río, a veces lo teníamos en contra, a favor, de derecha y de izquierda y a veces no se sentía...que maravilla.
Llegamos al lugar próximo a la escuela y acampamos.
Algunos se adelantaron y fueron a saludar mientras los otros seguíamos organizando el campamento.
A la nochecita fuimos a la escuela, a la que había que llegar a través del monte a 1 km. aproximadamente.
Nos presentaron las maestras y pudimos observar una tallarinada casera secándose en las mesas del comedor.
Las instalaciones son lindas, para unos 120 alumnos, contra mis creencias, tienen muy buen equipamiento, tv, monitores, reproductor de dvd, computadoras con internet y nos pusieron música de MP3 ¿que tal????
Los organizadores les donaron una completa enciclopedia y otros les regalaron elementos escolares.
Fuimos a un almacén a tomar unas bebidas refrescantes antes de la cena y luego degustamos unos excelentes tallarines con estofado.
Volvimos a descansar y al día siguiente la mayoría fue al izamiento de la bandera.
Cuando estabamos desayunando y listos para zarpar, escuchamos un murmullo en el monte: eran los chicos y las maestras que cruzaron todo para despedirnos, fue emocionante.
Ellos nos regalaron una canción y los kayakistas porsupuesto, tomaron una guitarra y les obsequiaron un par de chamamés. Un cuadro hermoso.
El día martes tuvimos una remada mas corta, solamente unos 37 km. durante 4 horas y llegamos a la zona llamada Los Limones. Hubiéramos podido llegar hasta Puerto Eva Perón (ex Pto. Velaz) pero después de dos días de remada intensa vino bien el afloje.
Encontramos un arenal bien seco y muy grande donde nos ubicamos. Creo que fue el lugar mas lindo en que acampamos y lo disfrutamos alrededor del fuego, tomando unos mates.
Un atardecer nuevamente con bruma nos regaló unas fotos hermosas para recuerdo.
Luego de la cena hicimos café y té, charlamos otro rato y nos fuimos a dormir.
El miércoles nos levantamos sin apuro, ya que nuevamente era un día tranquilo de remada corta hasta Puerto Eva Perón.
Llegamos luego de recorrer 33 km. y medio remando casi cuatro horas.
Acampamos en la playa y en el patio de una gente de apellido alemán que siempre recibe con gusto a los expedicionistas, donde departimos con ellos, mate y cerveza de por medio ya que tienen una despensa y pudimos reabastecer nuestras bodegas.
Aquí se incorporaron dos amigos de Santa Fe que nos acompañarían hasta Resistencia.
Nuevamente fuimos agasajados por la Municipalidad, donde la Intendente nos recibió e invitó con una tallarinada.
El jueves amaneció nublado y partimos hacia la zona de la confluencia del Bermejo en el Paraguay, remando casi 50 km durante unas 6 horas y media. Paramos en un arenal también muy grande. Comenzó a lloviznar a la noche y cenamos bajo la carpa de la cocina mientras caían gruesas gotas, pero aún hacía calor.
Durante la noche llovió algo pero al amanecer comenzó a despejarse y nuevamente apareció el sol. Salimos ya sin demasiadas posibilidades de ver fauna, hacia el punto donde desemboca el Bermejo en el río Paraguay.
En este punto nos reagruparíamos ya que a las 10.30 hs llegaría PNA que nos escoltaría hasta Puerto Bermejo en primer lugar y luego desde allí hasta la localidad de Humaitá en el Paraguay.
Ya en la confluencia nos juntamos todos y para mi sorpresa desenfundaron champagne helado que traían en las conservadoras de las lanchas de apoyo, y brindamos por haber llegado la travesía una vez mas hasta la desembocadura del Bermejo.
Se podía observar claramente el cambio de color en el agua, el marrón tierra del Bermejo ingresando en las aguas bastante transparentes que trae el Paraguay.
Un poco demorada llegó la lancha de PNA, por lo que comenzamos a remar hacia Puerto Bermejo. Una vez llegados a este lugar nos juntamos en un viejo almacén para almorzar, ya sea lo que llevábamos o comprar algún sándwich y luego de recorrer un rato el lugar, visitar el destacamento de la PNA y observar como el río se está llevando el poblado que fue Puerto Bermejo, partimos hacia Humaitá.
Una remada hermosa por el Paraguay, ya no había que esquivar troncos ni esquivar bancos de arena. Pudimos ver varias lanchas que hacían movimientos sospechosos, se cambiaban de costa cuando veían la Prefectura, lo que hacía presumir que se trataba de contrabandistas, y finalmente llegamos a Humaitá.
Se le avisó a la Prefectura Paraguaya que habíamos llegado, pero como el Jefe estaba durmiendo la siesta, tuvimos que esperar a que se despierte para que nos autorice a bajar.
Luego de una hora aprox. se despertó y nos dejó bajar, por lo que acampamos frente a dicho destacamento en un terreno bastante grande que tiene al frente.
Ese día remamos casi 6 horas haciendo 50, 5 km.
Rápidamente nos bañamos y salimos a ver si podíamos conocer algo de la localidad, alcanzamos a ver un museo, visitamos una iglesia destruida en la época de la guerra al Paraguay y pudimos observar como la gente de este pueblo tiene cada día en mente el tema de esta guerra, que por ahí nosotros casi desconocemos.
Tienen museos particulares, donde guardan balas de cañón, rifles, monedas, sables y demás elementos bélicos de la época.
Luego fuimos a una especie de restaurante donde tomamos muy buena cerveza paraguaya acompañada de empanadas, que si bien no tienen nada que ver con las nuestras porque es carne nada mas, acompañada con unos aderezos que nos alcanzaron las disfrutamos en grande.
Regresamos y prácticamente no pudimos dormir porque en las inmediaciones había un baile con cambia, reaggeton y polka paraguaya electrónica a todo volumen, parecía que había parlantes entre las carpas.
Pero a las 5, 30 hs. mas o menos terminó, por lo que tuvimos una hora de silencio reparador.
El sábado desayunamos junto al río y zarpamos nuevamente hacia la isla del Cerrito, que es donde confluyen el Paraguay y el Paraná. La verdad que ansiaba llegar a mi río, que es donde mas he navegado.
Una hora y media de haber salido aprox. llegamos al lugar donde ocurrió la batalla de Curupayti, por lo que bajamos y tomamos unos mates mientras recorríamos el lugar y observábamos los monumentos que se encuentran conmemorando esa batalla.
Luego de 5 horas y remar casi 49 km. llegamos a la Isla del Cerrito, donde acampamos bajo el tinglado inmenso donde tiene lugar la fiesta de la pesca del dorado. Está ubicada frente a la localidad Paraguaya de Paso de la Patria.
Es un lugar muy hermoso que conocí hace muchos años, cuando no había presencia masiva humana en ella.
Obviamente ha ganado en edificación e instalaciones y perdido en belleza natural y presencia de animales.
En esta isla se incorporaron a la travesía varias personas mas, además de unos 6 que lo hicieron en Humaitá.
Hubo guitarreada y camaradería, ya con un dejo de nostalgia y de comentarios “se nos termina la travesía”.
Esa noche algunos nos quedamos hasta mas tarde como queriendo alargar lo que terminaba.

Y finalmente el día domingo, ya sin apuro y con algo de tristeza, salimos hacia el tramo final navegando el Paraná hasta el río Antequeras, que desemboca nuevamente en el Paraná casi bajo el Puente Chaco Resistencia.
Esperamos a reunirnos todos en el Antequeras y casi nos dejamos llevar por la correntada, respondiendo a la gente que nos saludaba en las orillas.
Ya teniendo a la vista el puente, llegamos a las instalaciones del Club Organizador, Yapú Guazú (que significa mentira grande, en alusión a la inmerecida fama que tenemos los pescadores).
Tuvimos que ingresar todos por la única subida de lancha que tiene el Club, pero por suerte había mucha gente ayudando, asi que todo se hizo rápidamente, y cuando quisimos acordar, ya estabamos todos en el patio, donde se destacaba tremenda parrilla de asado.
Nos saludamos, nos acomodamos un poco y fuimos al almuerzo de despedida.
Fue muy lindo y emotivo, hubo gestos muy lindos, como por ejemplo un integrante que por sorteo sacó la travesía sin cargo para el año que viene y se la obsequió a nuestro amigo el Patón Luna, quien es de destacar porque a pesar de faltarle una pierna lo que le dificulta el doble cada cosa, no deja de hacer ninguna, trepa barrancas, sube, baja, rema, etc.
Luego nos despedimos de casi todos los que viajaban y nos aprestamos a volver a nuestra provincia luego de haber pasado dos semanas inolvidables y de haber conocido lugares y personas excelentes.

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